Hay quienes sostienen que la historia es cíclica y en ese sentido son muchos los factores que indican que Juan Carlos Romero transita políticamente los mismos pasos que su padre, Roberto, particularmente a la hora de los fracasos.
Producto del azar o de la casualidad Juan Carlos Romero o sus asesores eligieron el color rojo para identificar su emprendimiento político, justamente el mismo que identificaba a la lista de su padre. Casualmente la Lista Roja, tuvo una gran capacidad de organización, lo que unido a su poder económico le permitió a Roberto Romero hacer una gran campaña y finalmente pudo acceder a la gobernación de la provincia en 1983. Juan Carlos también tuvo organización y poder económico para llegar a la gobernación en 1995 con su famoso Orden, Trabajo y Producción, claro que solo unos días después de asumir dejó en la calle a 5000 empleados del Estado a los que calificó de la manera más burda “excedentes”.
La sed de poder llevó a Roberto Romero a intentar nuevamente conquistar la gobernación en 1991 luego del periodo de Hernán Cornejo, quien había sido su aliado y a quien él había traicionado, “incendiando la provincia” desde su diario El Tribuno algo que aprendió muy bien Norberto Freyre.
Justamente es Freyre quien, imitando la estrategia, intenta a diario incendiar la provincia con títulos y artículos en detrimento de Urtubey para favorecer el regreso de Juan Carlos Romero al poder político de Salta.
Otra coincidencia entre ambos, Roberto y Juan Carlos Romero, pasa por la elección y suerte del candidato a vicegobernador. No pocos recordarán que Roberto Romero anunció con bombos y platillos desde el Palacio Usandivaras en la esquina de Belgrano y pasaje Castro que su compañero de fórmula era nada más, ni nada menos, que el exitosísimo folclorista Eduardo Falú, lo que finalmente fracasó dado que la justicia electoral determinó que no tenía registrado domicilio en Salta razón por la cual se tuvo que bajar de la candidatura.
En el apuro Roberto Romero convenció a José Antonio Solá Torino y a poco de empezar a andar tuvo que esconderlo dada la poca adhesión y el enorme rechazo que generaba particularmente en los militantes peronistas la designación de un “cholo” rompiendo la famosa máxima de Roberto Romero de “los negros con los negros” y “los cholos con los cholos”.
Similar situación le tocó vivir a Juan Carlos Romero que tras un efusivo lanzamiento de la fórmula con Alfredo Olmedo luego lo escondió, lo sacó de los afiches y cartelería y hasta lo relegó a vivir en el interior de la provincia.
Si bien hasta acá las coincidencias son tales entre ambos, aún falta ver que en realidad sucederá con Olmedo porque todo indica que Juan Carlos Romero deberá buscar urgentemente una rueda de auxilio para reemplazar a su candidato a vicegobernador quien estaría dispuesto a abandonar la aventura.
El final de la historia en 1991 cuenta que Roberto Romero perdió las elecciones con el 35 por ciento de los votos frente al 56 de Roberto Augusto Ulloa y que lloró amargamente en los salones del Hotel Victoria Plaza donde había montado su bunker de campaña.
En 2015 las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, PASO, comenzaron a escribir la primera parte del final. Juan Carlos Romero cayó derrotado en su intento alcanzando el 33 por ciento de los votos frente a Juan Manuel Urtubey que sumó el 47 por ciento. Las elecciones generales serán el 17 de mayo y todo indica que Urtubey repetiría el 56 por ciento logrado entonces por Ulloa.

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