Sumado a esto, llamó la atención la desesperada intervención personal del intendente capitalino en dicho bloque para imponer a un amigo en el órgano de control provincial, siguiendo con la práctica de "acomodar" amigos en cargos importantes.
Esta posición tiene sus antecedentes en el Tribunal de Cuentas municipal que debe controlar las propias acciones del intendente. Es sabido que el órgano de control municipal es presidido por la mano derecha, amigo personal, militante fanático y socio del estudio jurídico del intendente, Gustavo Sáenz, el Dr. Nicolás Demitropulos.
La falta de coordinación política, la improvisación y la disputa por el liderazgo en el bloque de diputados, llevo a que propusiesen a dos personas para un solo cargo. Ante la falta de definición, la comisión de auditoría envió ambos nombres y la propuesta fue devuelta por los senadores.
En esa danza de nombres, el intendente Gustavo Sáenz intento imponer a un amigo personal, el abogado Martín Diez Villa.
Su propuesta no llego a buen puerto, porque se impuso el nombre del también abogado, ex juez de la Corte y hombre del senador nacional Juan Carlos Romero para quien comandó la última campaña en el norte provincial, Gustavo Ferraris.
La desprolijidad que se mantiene en el órgano de control municipal, ante el asombro de propios y ajenos y el intento de ubicar a otro amigo en el órgano de control provincial, no es casual, ya que ambos movimientos están dirigidos a garantizar descontrol e impunidad en el manejo de los recursos municipales. Evidencia que Gustavo Saenz precisa, no sólo manejar el Tribunal de Cuentas municipal, sino que, además, necesita que la Auditoría provincial no controle las cuentas municipales y este objetivo será posible contando con un amigo auditor que dictamine la incompetencia de controlar al intendente.
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